¿Qué pedo con la gente que literal no sabe ni dónde está?
Permítanme explicarme más a fondo. Ayer fui a la ciudad distópica que es Irapuato. Al llegar, te dan la bienvenida unas palmeras que parecen estar forzando la sonrisa, quizá porque se encuentran frente a un campo militar que las mantiene en forma. Me dieron ganas de liberarlas, como a Keiko (compórtense, no me dieron ganas de ir al baño). Después de deprimirme un poco con las palmeras de bienvenida, ingresé en una avenida que supuestamente me llevaba hacia el estadio de fútbol dónde juega el equipo de segunda división, los Freseros de Irapuato, porque me dirigía a las inmediaciones de dicho inmueble. En mi opinión, un estadio de fútbol es un referente en cualquier ciudad, especialmente en una en la que básicamente la única otra atracción son unas fuentes (sigh). Pues bien, de repente – y como se acostumbra aquí en México – desaparecieron los señalamientos hacia el estadio e inevitablemente tuve que parar a pedir direcciones. En seguida les presentaré de manera puntual los intercambios que tuve con los ciudadanos de Irapuato (ya se podrán imaginar cómo me fue):
1) Señora afuera de una papelería:
Yo: ¡Buenos días! ¿Usted me podrá indicar dónde está la avenida _______ que está cerca del Estadio (para facilitarle la tarea)?
Señora: Mmmm (gira su mirada de un lado de la calle a otro), híjole joven, la verdad no sabré decirle.
Yo: ¿Tampoco me puede decir para dónde está el estadio?
Señora: Nooo joven, hoy sí la fallo. (¿Y mañana?)
Cómo llego esa señora de su casa a la papelería es un misterio para mí.
2) Señor caminando sobre la calle.
Le formulo la misma pregunta.
Señor: A ver déjeme ver (igual que la señora, analiza la calle de un lado para otro), creo que es para allá. Sí en ese semáforo, dese la vuelta a la izquierda y después pregunte.
Este siquiera se vio más hábil y me dejó a la merced de otro. Sigh.
Ahora mi rant. ¡QUÉ PEDO! Estas personas que no saben dónde están, ni dónde están las cosas, me tienen muy perturbado. Neta, a mí se me hace un total desinterés y apatía a su capacidad de ser auto-consciente. Come on people! Creo que sólo el delfín es el único otro mamífero que tiene conciencia de sí mismo. Somos seres excepcionales y ni siquiera apreciamos ni usamos esa capacidad al 100%. Mejor que dejen de tratar de vivir en una ciudad y que se conviertan en nómadas, persiguiendo fuentes de alimentación y buen clima.
Fiu. Ya lo saqué de mi sistema.
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